lunes, 4 de marzo de 2013

Reflexiones sobre el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Antonio Muñoz M., texto y fotos.- Para la Secretaria de Acción para la Mujer, María de la Luz Rocha, y la exdiputada federal, Rosario Ortiz, hablar del 8 de marzo es reflexionar  sobre el desenvolvimiento  de las condiciones de vida y trabajo de las mujeres.
     Años atrás, se diferenciaba entre las mujeres que cumplían una jornada laboral remunerada y quienes se desempeñaban como amas de casa. La diferenciación solía traer consigo la descalificación del trabajo doméstico.
     Está la versión que el 8 de marzo de 1857 una marcha de obreras textiles recorrió los suburbios de la ciudad de Nueva York para protestar por las inhumanas condiciones de trabajo. Después. el 5 de marzo de 1908 en Nueva York inició una huelga de las obreras textiles pidiendo igualdad salarial, jornada de diez horas y tiempo para  lactancia. Consecuencia de la huelga fue que en la fábrica Sirtwoot Cotton más de 100 mujeres perecieran en un fuego que se atribuye al dueño de la fábrica, como respuesta a la toma pacífica del local por las obreras.
     Las Naciones Unidas, en 1977, declararon el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Es una conmemoración y no de celebración, porque recuerda un hecho muy lamentable  como para festejarlo. Y dio pauta para que las mujeres  tomaran iniciativas para ser tratadas con respeto e igualdad.

Ma. de la Luz Rocha, Secretaria de Acción Femenil
Al referirse al 8 de marzo, María de la Luz Rocha expuso, que este  día reviste suma  importancia para todas  las mujeres; se refirió al antecedente que enfrentaron las mujeres  con su  lucha en 1857, de la cual consideró que se lograron muchos avances en el terreno sindical y social. Dijo que el mundo volteó a ver las condiciones laborales de las mujeres que en ese momento pasaban desapercibidas, lo cual sería el antecedente para que  la mujer tuviera importancia y participación en la vida sindical y del país.
     Precisó que las mujeres siguen luchando por la equidad; llamó a que las trabajadoras universitarias continúen dando la lucha juntas para poder lograr sus objetivos. Consideró que existen  avances importantes dentro de la organización sindical, pues  en las revisiones contractuales las mujeres son incluidas. Al referirse al Centro Integral para el Desarrollo de la Equidad de Género, que coordina esta Secretaría, lo consideró como un gran paso pues atiende  principalmente a la mujer.  
     La exdiputada federal Ortiz Magallón, al referirse a la conmemoración del 8 de marzo, estimó que la lucha abrió un parteaguas a nivel mundial para que las trabajadoras, pudieran tener una mayor conciencia sobre sus derechos, de la necesidad de organizarnos para ejercerlos y de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres sin discriminación y sin violencia. Es lo que tiene el 8 de marzo de fondo y de raíz.
    
Rosario Ortiz Magallón
Expuso que existen avances muy importantes; casi en todos los sindicatos se cuenta con una secretaría de equidad y género, espacio muy importante y que las mujeres ganaron, no fue una concesión: fue una lucha de muchas compañeras, de generaciones anteriores y las que hoy dirigen esas secretarías deben abonar para que esta práctica solidaria, equitativa  sea una política del sindicato en su estrategia de negociación colectiva, en su estrategia de de establecer nuevas mecanismos de relacionarse hombres y mujeres.
     Se refirió a que en la parte laboral acaba de pasar que los sindicatos de la Unión Nacional de Trabajadores, así como organizaciones que no están afiliadas a ella y organismos de derechos humanos de mujeres se dieron a la tarea de trabajar una propuesta integral sobre una perspectiva de género en materia laboral de la Ley Federal del Trabajo; pero todavía falta mucho para que en este país puedan colocarse en una negociación de ese nivel como fue la Reforma Laboral.
     Los avances son importantes, pero no suficientes para que las mujeres en el ámbito del trabajo puedan tener adelantos más sustantivos y que permitan espacios, demandas, organización y, sobre todo, que los sindicatos encabecen de una manera muy clara  estas demandas. Cuando los sindicatos logren hablar más en ese contexto integral de ese lenguaje y de las propuestas, las mujeres tendremos un espacio mucho más amplio para avanzar en lo que es un punto central, la parte laboral que tendrá que detonar otros cambios en otros espacios de la sociedad.

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